En un mundo que ha sido descrito como globalizado; en donde las tecnologías se desarrollan de manera veloz e impactan y se encuentran presentes en cada uno de los aspectos de nuestras vidas, se ha comenzado a desarrollar un debate no sólo de los beneficios que ha traído consigo esta revolución sino también las consecuencias de usar en nuestras vidas cotidianas las diferentes tecnologías, que van desde los aparatos electrónicos hasta las propias aplicaciones, redes sociales etc.

Es fundamental reconocer que en el contexto actual la tecnología ha logrado introducirse en el campo de la salud, la educación, el gobierno y el mundo financiero. Este último es una industria en la que ya se ha comenzado a inducir la novedosa tecnología blockchain. Partiendo de las posibles aplicaciones que puede tener en el ámbito de los servicios financieros, se podrá también determinar los alcances que tendrá en otros espacios.

En el artículo Blockcahin YES, blockchain NO: An outsider, escrito por Andrea Tranquillini, experto en el área de las finanzas y los negocios, se hace mención de tres preguntas claves que ayudan a entender no sólo el alcance de la aplicación de blockchain, sino también si esta nueva tecnología puede tener éxito en la industria financiera. La primera pregunta es ¿Están los consumidores innecesariamente protegidos?, esta es una interrogante que nos remonta a la crisis financiera ocurrida  en el 2008 y como posterior a ella los distintos gobiernos comenzaron a implementar una serie de medidas que tenían la finalidad de proteger a los inversionistas y desalentar el riesgo de los mercados financieros.

Ejemplos de algunas iniciativas reguladoras propuestas por el European Market Infrastructure Regulation (EMIR) y Alternative Investment Funds Managers Directive (AIFMD)  son: una definición más estricta de funciones, así como mayores requisitos de diligencia en todos los niveles; ambas con el objetivo de reducir el riesgo operativo y aumentar la eficiencia para mejorar la solidez del mercado. No obstante la implementación de estas disposiciones no son suficientes para asegurar la protección de los inversores.

La segunda pregunta clave es ¿Se pueden codificar las prácticas empresariales? Esta es una cuestión que se relaciona con la capacidad de normalización de la industria financiera. En este sentido se admite que es un elemento que no se ha desarrollado del todo debido a que existen barreras relacionadas con la diversidad del manejo de las finanzas en cada uno de los países. Entre las barreras que más dificultan esta codificación están: las diferencias nacionales en tecnología de la información e interfaces, así como en las normas nacionales relativas a las acciones empresariales, la propiedad beneficiosa y la custodia, la ausencia de finalidad de liquidación intra-día y finalmente la diversificación que existe en los periodos de liquidación y en las horas de funcionamiento/ plazos de liquidación.

Aunque la capacidad de normalización es un campo novedoso, ya se han hecho algunos avances en el tema, que han mejorado el nivel de eficiencia y estandarización que a su vez han proporcionado flexibilidad, uso y cobertura más amplios que contribuyen a minimizar el riesgo operacional y a eliminar de manera sustancial las barreras. Sin embargo actualmente aún no se ha podido lograr que los mercados locales se adapten de manera total a la codificación, debido a que se trata de un proceso complejo, que implica la participación de los gobiernos, así como un presupuesto elevado.

La última pregunta es ¿Los terceros están protegidos en la industria de valores? El área financiera es sin duda una industria que requiere de regulación, así como de una infraestructura en el mercado; elementos que necesariamente involucran a terceros, cuya función en una relación contractual radica en evitar un impacto en caso del incumplimiento de algún miembro. Por lo anterior es que resulta esencial  protegerlos; no obstante a lo largo de la última década se ha observado que la industria financiera carece de mecanismos para la protección de los inversionistas.

Una manera de garantizar la disminución de los riesgos a futuro es convertir a los terceros en el punto central. De ellos depende que la industria financiera no fracase, así como el que se pueda introducir blockchain en este ámbito. A manera de conclusión, Tranquillini indica que pese a que la industria financiera aún no ha alcanzado un nivel aceptable de protección a los inversores, ni un alto grado de armonización en el área de codificación, resulta ser una industria apta para la introducción de blockchain en todas sus áreas.

Los mercados financieros son hoy una industria considerada como tecnológica; desde los bancos hasta la misma bolsa de valores requieren necesariamente de tecnologías que no sólo disminuyan los riesgos entre las transacciones sino también que faciliten y mejoren los procesos, así como la mejora de la infraestructura. Las respuestas que cada país les dé a cada una de las preguntas formuladas, les permitirá saber cómo introducir blockchain en sus respectivos servicios financieros. La apuesta por desarrollar nuevas tecnologías suele ser riesgosa, sin embargo es también una forma de que un país crezca económicamente.

Tranquillini, A. (2016). Blockchain Yes, blockchain no: An outsider. Henry Stewart Publications.