El Blockchain como la tecnología que subyace a la emergencia de numerosas criptomonedas, supone un salto cualitativo en la era de las finanzas digitales; implica a su vez una ruptura respecto a la forma en que está constituido el estatus quo del mundo bancario y financiero.

En las clases convencionales de teoría monetaria de cualquier institución de enseñanza superior, se toca dentro de los primeros tópicos el tema del origen del dinero. En dicha asignatura, se presenta cómo en casi todas las etapas del desarrollo de las sociedades humanas, existe la necesidad de intercambiar bienes y servicios, de forma que es indispensable contar con un instrumento que medie y facilite las transacciones entre los individuos. En un principio, el trueque era medianamente útil, sin embargo, con la mayor complejidad de los sistemas productivos se hizo necesario recurrir a instrumentos que representaran valor y fueran aceptados socialmente. Ejemplo de ello fueron algunas materias primas, pieles de animales, metales preciosos, etc., hasta llegar al uso del papel moneda y más recientemente al dinero digital.

El común denominador del empleo del dinero en la época contemporánea, es que este se encuentra emitido por una autoridad que le dota de validez, es decir, le confiere el respaldo necesario para saber que tal billete o moneda goza de valor. De esta forma los entes gubernamentales al gozar de la potestad de emitir moneda de curso legal, también adquieren la posibilidad de influir sobre las variables macroeconómicas. Por tanto, con el advenimiento de tecnologías como el Blockchain, representada en el tema financiero en forma de las criptomonedas, la supremacía e influencia de los entes gubernamentales se pone de cierta manera en entredicho.

El auge de la temática de las criptomonedas constituye un punto de quiebre respecto a la forma tradicional en que la actividad financiera se concibe. La emisión de criptomonedas bajo el auspicio de la tecnología del Blockchain da la posibilidad de que empresas o individuos generen sus propias unidades monetarias, saltándose así la otrora exclusividad y potestad de que gozaban las autoridades estatales. De esta manera, las potestades del banco central de cada país parecen no ser ya tan únicas, al encontrar una vía que rivaliza con su supremacía en el ámbito financiero de una economía nacional.

Si bien es cierto que la difusión y alcance de estas monedas “alternas” aún es limitado, es necesario considerar que su existencia plantea serios cuestionamientos al quehacer tradicional de los temas económicos y financieros. Por ejemplo, el sector bancario durante varias décadas fungió como uno de los principales canales a través de los cuales se logró el financiamiento de empresas y proyectos de gran alcance. Su actividad principal se centraba en fungir como intermediario entre ahorradores y solicitantes de crédito. En numerosas ocasiones el otorgamiento de crédito se volvió un proceso altamente burocratizado, que conllevaba un estudio extenso del solicitante de fondos, de forma que muchas veces quienes recurrían a esta vía, optaban por desistir en su intento. Por tanto, con el surgimiento del Blockchain se plantea que su aplicación derivará en un ahorro importante de tiempo y recursos, agilizando con ello el financiamiento de diversos proyectos.

Los ejemplos antes presentados muestran de forma muy somera cómo la introducción de la tecnología del Blockchain, y de su aplicación vía las criptomonedas, implican cambios al entendimiento y práctica convencional de los temas bancario-financieros. No está por demás señalar que la emisión de criptomonedas por parte de agentes ajenos a los ámbitos estatales o bancarios constituye una afrenta a la exclusividad y hegemonía de esos organismos. Esos intentos de crear monedas fuera de la vía tradicional pueden ser vistos también como un acto de rebeldía, que evidencia el hartazgo hacia ciertas clases o grupos financieros hegemónicos que han sido responsabilizados de los vaivenes de la economía y/o más recientemente la crisis hipotecaria norteamericana que sacudió a aquella nación y al mundo entero a partir de 2007.

Sin duda, el uso cada vez más extensivo del Blockchain y de las criptomonedas que derivan de él, implican un giro importante a la forma en que se entiende y desarrolla la actividad económica. Su peso e importancia es tal que numerosas instituciones bancarias y dependencias gubernamentales buscan comprender e implementar sus ventajas en sus actividades diarias. Por ejemplo, de acuerdo con Andreas Adriano y Hunter Monroe, al menos hasta junio de 2016, bancos del tamaño de J.P. Morgan se encontraban desarrollando proyectos relacionados con Blockchain al lado de compañías tecnológicas como Intel y Cisco; además se indica que al menos 42 bancos de alcance internacional pretendían incorporar en sus operaciones los desarrollos derivados del Blockchain. Sin embargo, aún persiste dentro de ciertos segmentos financieros un aire de escepticismo y desconfianza, en parte porque supone una vía que rivaliza con sus intereses, y por otro lado porque se cree que es un proyecto interesante, como tantos otros que surgen en la era de las tecnologías digitales, pero que nunca acaban de asentarse de forma completa. Al tiempo.

Fuentes:

Adriano, Andreas y Monroe, Hunter, (2016), “The internet of trust”, en Finance and Development, junio 2016, Vol.52, Núm.2.

Whelan, Karl (2013), “How Bitcoin is different from the dollar?”, Forbes, noviembre de 2013.